¿Qué pasa cuando perdemos algún sentido?

Nuestros cinco sentidos nos permiten desenvolvernos en el entorno; nos guían a través de un día cotidiano y momentos de supervivencia. Para cada uno, el cerebro tiene dedicada un área para desenvolver las tareas que le corresponden.

  • Olfato: La corteza periforme, en el lóbulo temporal, se encarga de detectar más de un billón de olores diferentes con la nariz.
  • Vista: En la corteza visual reciben la información de la imagen que se puede ver a través de los ojos.
  • Oído: Los sonidos generados son recibidos por medio de la percepción sonora, llevados hasta el lóbulo temporal.
  • Tacto: La reacción generada por contacto ante una textura, temperatura, presión o dolor, es llevada al cerebro para responder ante la estimulación.
  • Gusto: Las papilas gustativas son su principal elemento, éstas detectan lo que se pruebe, dulce, amargo, salado o ácido.

Al perder alguno de estos sentidos, nuestra vida puede verse afectada de manera inigualable, aunque se ha demostrado que cuando el cerebro sufre demasiados cambios con esta pérdida, busca suplir el sentido perdido con otro. Además de la transformación en la corteza cerebral, todas las áreas son modificadas e incluso agrandadas para sobrevivir, cumpliendo una función extra para sobrellevar la carencia.

Área visual

Al padecer ceguera, los ruidos se comienzan a registrar en el centro de procesamiento visual, la cual pasó a tener otra función para detectar situaciones de riesgo que ayudan al individuo a orientarse mediante los sonidos.

Área auditiva

Cuando existe alguna pérdida auditiva, el giro de Heschl -donde se localiza el área auditiva- comienza a detectar los sentidos táctiles y visuales para suplir la tarea que realizaba la audición.

Área auditiva en niños

Con una pérdida auditiva desde temprana edad, existe una mayor cantidad de materia gris, responsable del sistema nervioso central (SNC) y menos materia blanca, fibras nerviosas del SNC, en el área auditiva.

Estas cantidades desequilibradas son producidas por la carencia auditiva, lo cual también puede manifestarse en adultos que presenten sordera.

Se ha mencionado que aquellas personas que pierden algún sentido han logrado potenciar otro, logrando una sensibilidad mayor a lo que una persona promedio podría tener en sus cinco sentidos.

Al carecer de algún sentido desde pequeños, el cerebro se desarrolla conforme a la condición en la que se encuentra su individuo, agudizando los otros sentidos a un nivel más alto del promedio.

A una edad más madura, hay una ventaja de adaptación más rápida ya que hay un conocimiento previo sobre cómo se manifiesta el entorno.

Padecer una pérdida auditiva puede modificar tu vida; sin embargo, en Salud Auditiva Integral contamos con auxiliares auditivos para que recuperes tu calidad auditiva, ¡agenda una cita sin costo!